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jueves, mayo 11, 2006 

Un relámpago periodístico en Madrid

por Roberto Campari Rosso

Madrid, España. Hice maravillas con mi magro presupuesto. El domingo por la noche, dejé Frankfurt y -a bordo de un camión de carga de arenques- crucé medio viejo continente para llegar a las afueras de Madrid. El destino: el Convento de Boadilla del Monte, ubicado a 15 kilómetros de la capital española. Como siempre, mi olfato periodístico fue acertado. Encontré allí, tras los muros de ese extraño edificio, historias que hablan de la cada vez más complicada convivencia dentro de la selección argentina. La crónica de mi escapada a Madrid, en pequeñas secciones y apretada síntesis. Arribo El domingo por la tarde entré a Madrid. Mi chofer -el joven camionero Karl Heinz- tuvo la amabilidad de acercarme hasta la Puerta del Sol, donde pude observar un tímido festejo de seguidores del Barcelona en territorio enemigo. Me alojé en el hostal "Don Matute" de la calle Huertas, donde intenté descansar un poco para afrontar la larga jornada de trabajo del lunes, cuando los jugadores argentinos debían arribar al Convento de Boadilla (no confundir con Bobadilla, ese subvalorado arquero paraguayo). Imposible: un grupo de muchachones un poco pasados de alcohol se dedicaron a gritar frente a mi ventana. Así que apelé a mi viejo recurso de efectuar algunos disparos intimidatorios al aire. Fucionó, por suerte.Día unoLa noticia excluyente fue -como todos ya saben- la ausencia dentro de la lista de convocados de Pablo Aimar. Para mí, debo decirlo, no fue una sorpresa. Tengo muy buenos informantes dentro del cuerpo técnico de la selección argentina, a pesar de mi conocida enemistad con el hombre peker. Y desde varios días antes este humilde trabajador de prensa manejaba el dato que el gallináceo cordobés no iba a estar dentro de los convocados. La razón? Algunos señalan que todo se desencadenó a raíz de una nueva oposición de Juan Pablo Sorín. Quienes manejan esa hipótesis dicen que entre el capitán y Aimar las cosas no están bien por un tema de polleras. Pero si quieren saber la verdad, lo que realmente sucedió fue que el técnico no cree necesitar al volante del Valencia para afrontar la Copa del Mundo. "Si se lesiona Riquelme, lo pongo a Maxi Rodríguez, que es un crack de verdad. Y con el espacio que deja Aimar, lo puedo llevar a Cufré, que se lo merece por todo lo que le dió al fútbol argentino", se lo escuchó decir en la intimidad del convento.En el aspecto periodístico, mi mayor logro fue esa charla en profundidad que pude tener con el primo hermano de Gabriel Heinze (la hache se pronuncia muda, acuérdense). El muchacho, un gran informante, me anticipó lo que hoy saben todos. El defensor del Manchester y Lionel Messi son los únicos dos jugadores a los que el hombre Peker confirmó en la lista. Dos de 23, no es un mal número a menos de 30 días del mundial para el émulo de Fernando de la Rúa. En el aspecto humano, me impactó sobremanera la noticia de que Walter Samuel no estará en los planes del cuerpo técnico. Una enorme pena y una gran pérdida para todos los que amamos este maravilloso deporte. Veremos si el magro oficio de Coloccini y el flojo desempeño mostrado por Milito pueden suplir todo lo que aportaba el enorme Samuel. Día dosTodo buen periodista que se precie de tal tiene que contar con buenos informantes. El mío, en este caso, fue un joven trabajador gastronómico que, raro, nunca había escuchado hablar de Barrionuevo. José, el mozo del convento, nació en Vallecas, un populoso barrio de las afueras de Madrid. Pero conoce tanto de fútbol argentino como de pinchos, tortillas y montados. El fue quien me dió un par de jugosos datos que ninguno de mis colegas argentinos acá presentes reflejó en sus crónicas. Por ejemplo, puedo decir que el lunes por la noche el plantel entero cenó un guiso de rabo de toro, que al chico Messi le cayó un poco mal. Es más: por la madrugada, el mismo Hugo Tocalli debió visitar la habitación del crack del Barsa para suministrarle una hepatalgina. Por un momento, se pensó en contratar los servicios de una curadora de empacho de Lomas del Mirador que ejerce su arte a distancia, simplemente con el nombre del enfermo y su fecha de nacimiento. Por suerte, no fue necesario. Lionel se recompuso.
De la dinámica cotidiana, mis fuentes me comentaron que el técnico argentino se limitó a charlar con los jugadores acerca de sus creencias religiosas y de la posibilidad de que encaren un peregrinaje, pocos días antes del inicio del Mundial, hasta el santuario de la Virgen de la Macarena, en Sevilla, para pedir por la suerte del equipo en la competencia. No hubo, en cambio, charla sobre aspectos del juego o análisis del desempeño de los rivales de la primera ronda. Poco serio.
Ah, a la conferencia de prensa de Pekerman no me dejaron entrar. Ya lo sabía. Ese hombre me odia. Me dijeron que era por un tema de credencial, o acreditación. Pero yo sé bien que fue el propio técnico el que pidió que me dejen afuera. Ahora, estoy escribiendo estas líneas mientras espero que mi amigo Karl Heinze termine sus últimos tramos para emprender el regreso a tierras teutonas. Me dijo que si le cebaba mates -ya se hizo fanático de la infusión rioplatense- me acercaba de nuevo hasta Frankfurt en su Scania.

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