La Escuela de Frankfurt
Por Roberto Campari Rosso, desde Frankfurt, Alemania.Estados Unidos -una de las selecciones que más creció en los últimos tiempos- se adelantó y se convirtió en el primer equipo en confirmar su plantilla para disputar Alemania 2006. Este humilde escriba también es un adelantado. Por lo que me dijeron hasta ahora mis colegas alemanes, soy el primer periodista extranjero llegado a estas tierras para cubrir la Copa del Mundo, tarea que vengo llevando a cabo para diversos medios de todo el globo desde Inglaterra 66.
Elegí, para esta primera etapa, la ciudad de Goethe, de Adorno y Horkheimer, de Walter Benjamin y del Eintracht Frankfurt, el club más cercano a mi corazón de toda la Bundesliga. Frankfurt, que se caracteriza por su multiculturalismo y por ser la región con más inmigrantes ilegales de toda Alemania, me recibió con los brazos abiertos. Es cierto que a las pocas horas de arribar en tren, unos muchachos jóvenes se hicieron con mi billetera y mis pocos ahorros. Pero por lo demás, la hospitalidad de los pobladores es enorme.
Durante la cobertura de un mundial, para los periodistas que, como yo, no pertenecemos a ninguna corporación mediática sino que simplemente sentimos la pasión de nuestro oficio, las decisiones personales sobre qué encuentro presenciar suelen tener mucho peso.
Recuerdo cuando, cubriendo la Copa de 1986, y desoyendo la opinión de mis colegas, recorrí cientos de kilómetros desde el DF hasta la ciudad de León para ver el enfrentamiento entre la URRS y Bélgica. Resultó ser el partido más emocionante que presencié en mi vida. Los soviéticos -que parecían correr con la radiación de Chernobyl en sus venas- cayeron ante los diablos rojos, comandados por el jefe de los motoristas del infierno, el enorme Vicenzo Scifo, por 4 a 3 con un gol en los últimos minutos. En el arco belga estaba uno de los mejores goleros que vi en mi vida, Pfaff, a quien la hinchada terminó aclamando.
Ahora elegí Frankfurt, donde se disputarán, por la primera ronda, los partidos entre Inglaterra y Paraguay, Holanda y Argentina, Portugal e Irán y Corea del Sur contra Togo.
Si tuviese que pagar el ticket, sólo lo haría para ver ese enorme enfrentamiento que, presumo, será Corea del Sur-Togo. Ya no hay que decir nada sobre el fútbol coreano. Después del mundial de 2002, el peor que presencié en toda mi vida, Corea es una selección por demás respetada. Pero atención con Togo. Buen papel en la última Copa Africa y un grupo de jugadores con temple y habilidad, sin más para perder que su honor. Haganme caso, ese día préndanse al televisor. Yo casi nunca me equivoco.
