
Mientras los demás medios se dedican a hacer lobby y a publicar encuestas con ridículos resultados, tres de los integrantes de LA COPA DEL MUNDO se sumergen en la problemática situación de analizar quien debe ser el próximo Director Técnico de la Selección Argentina de Fútbol. Complicado, complejo, confuso y dificultoso. Veamos a que resultados llegaron.
GALLEGO MERECE SU OPORTUNIDADArgentina cuenta con una base de jugadores importantes: Agüero, Milito, Cufré, Coloccini, Mascherano, Castromán, Saviola, Tévez y Messi del plantel Alemania 2006 y en el fútil doméstico Beluschi, Dátolo, Cabrera, Farías, Figueroa, Gago y un par más pintan como para llegara nivel internacional.
De modo que – como diría el Bambino- “la base está”.
La pregunta es ¿que técnico puede tomar a ese plantel y a partir de innovaciones tácticas potenciarlo como para que en Sudáfrica se quede con la copa?
En lo 70 Rinuus Michel encontró una base de buenos jugadores y con una serie de actitudes tácticas revolucionarias los llevó de ser nada a potencia mundial. Es cierto, no salieron campeones. Pero la “naranja mecánica” sigue mereciendo el reconocimiento de todos. Y consideremos además que Holanda era un fútbol de segundo o tercer orden en Europa y a partir de ese mojón de los mundiales 74 y 78 – salvo algunos lógicos bajones – pasó a estar en el pelotón de los “top ten” del viejo continente.
Hace 20 años –como pasa le tiempo – otro adelantado, Carlos Bilardo, juntó a una buen grupo de jugadores y en base a “sorpresa táctica” , ganó el título en México y cuatro años después le sacaron el bolsillo el bi campeonato Y no era, como dicen algunos “Maradona + 10”, porque siempre fue un equipo sólido y especialmente en 1990 cuando el “10” casi no podía jugar el conjunto siguió adelante.
Más cerca en el tiempo, “Felipao” Scolari, luego de un brillante campeonato con Brasil en Corea-Japón 2002, tomó a una selección de Portugal de muy escasos sucesos desde la época de Eusebio y contra la mayoría de los pronósticos la ubicó en las instancias finales de Alemania 2006. ¿La clave? Un nuevo orden táctico y estrategias para cada sector del terreno.
Otro caso es el de Guus Hiddink.: en 1998 semifinales con Holanda. En el 2002 las semifinales con Corea del Sur. Para 2006 llevó a Australia a la Copa Mundial de la FIFA por primera vez en 32 años y pasó a octavos. Además el año pasado con el PSV ganó la liga holandesa, la Copa de Holanda y alcanzó las semifinales de la Liga de Campeones.
Es decir que al elegir un técnico hay que dejar de lado el sentimentalismo, el apasionamiento y preguntarse ¿quien con este grupo de jugadores puede aportar orden e innovaciones táctico - estratégicas como para que Argentina sea un sólido aspirante al Mundial 2010 ?
No tenemos un Michel y Bilardo esta viejo y “crazy”. Tampoco tenemos ni un “Felipao” ni un Hiddink. De los más nuevos, tal vez Burruchaga o Troglio pueden ser técnicos alternos, pero no asumir la conducción.
Basile y Pasarella, ya fueron. Bianchi no puede despegar de la imagen de “técnico de cabotaje”, aunque le sobra títulos con Vélez y con Boca. Pero también a Ramón Díaz le sobran títulos y nadie lo considera para la selección.
En todo caso considero que Carlos Bianchi (con el celular de Dios incluido) puede ser el Plan B.
Pero creo que, aun sin llegar a ser un “Felipao”, nuestro Américo Rubén Gallego ha demostrado con planteles su capacidad para planificar partidos y sacarle “hasta la última gotita de jugo” a cada jugador de su plantel. Campeón con River, con Independiente, con Newells y en México con Toluca. Y campeón – en todos los casos – sin discusiones y hasta con desempeños lujosos.
Es cierto: no es rubio de ojos celestes. No lee a Borges, ni cita a Sócrates y Platón. Y como jugador (también múltiple campeón) tal vez le faltó sutileza, pero puso “el alma” en cada partido. No recita poesía, ni escucha a Chavela Vargas, como le gusta a cierto periodismo Pero ha dado muestras más que suficientes sobre su sapiencia futbolística.
Porque es ganador, porque es conocedor del “vestuario”, porque tiene personalidad y es uno de los pocos que pueden aportar innovaciones, porque sabe equilibrar a los “referentes” con los más pibes. Porque es una parte importante de nuestro fútbol, por todo eso me juego por Gallego.
A.G.ES EL MOMENTO DE CONSIDERAR A UN EXTRANJERO
No sé quién debería ser el próximo DT. Sé positivamente quiénes no: ni el Serrucho N° 10, ni el Gran Motivador, ni ninguna mitad del dúo cómico Bambilardo, menos que menos los amigos cabezones de Niembro... De la corta lista que dejan esos descartes, tampoco me convencen demasiado Russo ni Gallego; aunque en un hipotético ballotage, le daría mis votos al Tolo. No creo que el DT de Vélez esté para dar el salto del cabotaje al fútbol de selecciones; Gallego, por otra parte, ha demostrado saber adaptar sus materiales (léase planteles), independientemente de la mayor o menor calidad de estos, a la consecución de objetivos (léase campeonatos), sin caer demasiado escandalosamente en el antifútbol bilardista/parreiriano. Como bien apuntaba Quintín en las páginas de Bonk (www.bonk.com.ar/tp), los argentinos deberíamos reconocer, de antemano, que el estado actual de nuestro fútbol no es el mejor. Transcribo un párrafo de su artículo, con el que coincido 100% (el párrafo, no el artículo, que lo lleva a conclusiones francamente discutibles): “Aunque está entre los mayores productores de talento, Argentina no tiene los mejores jugadores del mundo como Brasil. Tampoco tiene un estilo de juego que comparten todos sus equipos y se traslada automáticamente a los seleccionados, como Italia. Ni sus jugadores actúan con la firme convicción de que, aun sin ser los mejores se puede ganar igual, como Alemania. Ni siquiera hay una generación de campeones que aspire a repetir, como Francia este año. Por el contrario, aunque se espera mucho de Messi, la Argentina debe partir para el próximo mundial de una hibridez de estilos, de una confusión con respecto a sus tradiciones, de una excesiva juventud en el plantel, de una ausencia de jugadores en algunos puestos claves.”
Se trata de una encrucijada, tanto para la AFA y los candidatos al puesto, como para los hinchas. De este lado (el de los hinchas de a pie), se me ocurre que un aporte posible sería dejar de crucificar entrenadores por no alcanzar la final de cada competición en la que participa el combinado nacional y, en cambio, alentar con entusiasmo un buen trabajo a largo plazo, formativo, que priorice la constitución de una identidad futbolística y no el llegar, a como dé, a la final de Sudáfrica 2010. Del lado de la AFA, si no fuera pedirle peras al eucaliptus, creo que el momento amerita considerar seriamente la contratación de un entrenador extranjero. Y del lado de los candidatos, bueno, parar un poquito con las autopostulaciones más o menos encubiertas, más o menos desagradables, y pensar, por una vez, en qué tienen para ofrecerle realmente al fútbol argentino.
A.M.UNO QUE GANE
Complejo el tema del DT. Antes del mundial ya me preocupaba, ahora más que nunca.
De nuevo tenemos que pensar en quien puede ser el que se siente en el banco al lado de los suplentes. Claro, la idea es que no haga solo eso sino que dirija al equipo, conduzca a los jugadores y sobre todo: que se le plante a Grondona cada vez que quiere imponerle algo.
Esto último es fundamental teniendo en cuenta la alegría que le produce al amargo Don Julio entrometerse en donde no debe.
Hay otro problema: el año que viene hay elecciones en la AFA, pero en Agosto la selección ya tiene programado un amistoso. O sea: quien designe al DT este año (aunque supongamos que en ese partido a la selección la dirija alguien interinamente), tal vez el año que viene no sea quien comande a la Asociación de Fútbol Argentino (ojala que así sea).
Pero más allá de lo anterior, los candidatos no sobran. Es fácil decir quienes no tienen que ser:
_El serruchador: su sola presencia podría destruir a todo el grupo, y ni hablar de su incapacidad para ser DT
_Russo: no sé ni quien lo dio de candidato, pero hay que tener en cuenta que la primera y única vez que salió campeón fue el año pasado con Vélez. Eso, sumado a los permanentes conflictos con otros técnicos, jugadores e hinchas, no lo hacen una opción positiva.
_Todos los que ya dirigieron a la albiceleste: Basile tiene el mismo problema que el 10, que Russo y encima parece ser otro DT más de cabotaje; Bilardo por que fue un adelantado hace 10 años pero ya pasaron 20, y está completamente loco; y Passarella por que su designación traería aparejada muchos problemas, además de no haber tenido buenas campañas con el Parma y el Corinthians.
A futuro tal vez haya algunos proyectos interesantes pero a los que les hace falta rodaje. Por cierto: ¿Alfaro y Falcioni no eran hasta hace poco dos DTs revelación a los que todos querían?, ¿Por qué ya nadie los pide?, ah si: por que somos resultadistas. Entonces, si somos resultadistas, no pongamos al mejor tipo, ni al más "revolucionario", ni al que piden los medios, ni al que "hace jugar lindo a cualquier equipo". No, pongamos al más efectivo, al que te garantiza resultados.
¿Quién es ese DT?. Los que más se acercan en el país son Bianchi y Gallego.
Carlitos tiene el problema de que se peleó con Julio Humberto, que le fue muy mal las dos veces que dirigió en Europa (aunque hay que reconocer que en ambas ocasiones los jugadores le hicieron una cama) y que actualmente no está en actividad. Eso, más un par de desplantes a Boca, no lo hacen un candidato del todo firme.
El Tolo ganó con todos los equipos a los que condujo. Tal vez sus conjuntos no hayan lucido mucho, ¿pero no quedamos en que lo más importante son los resultados?. A favor tiene haber conformado ya parte del cuerpo de la selección (aunque con Daniel Alberto), haber jugado y ganado el mundial 78. En contra le juega el hecho de no haber logrado títulos internacionales y cierta soberbia con la que siempre se maneja.
La otra es contratar un DT extranjero, pero el fútbol nuestro y su gente, no está preparado para asumir que para ser campeones debemos ser conducidos por alguien nacido en otro país. Las habituales muestras de patriotismo y nacionalismo idiota que se ven en cada mundial, hacen practicamente imposible que un foráneo pueda llevar a cabo su tarea sin que todos le pongan trabas.
Difícil, muy difícil la elección, pero si me apuran lo elijo al Tolo. Ya habrá tiempo para jugar lindo...
G.G.